Cuando la sensibilidad no es más que un arma de doble filo,

y una sonrisa abierta un puñal clavado en la espalda,

no queda más que encerrarse en casa,

y ver pasar el crudo invierno por la ventana.

Me llegaron al alma tus palabras de consuelo,

pero me dejaste solo abrazado a la almohada,

meditando, reflexionando,

arrugado como un pañuelo en tu bolso.

Y tu ya no tienes tanta prisa dices,

y lo que estás deseando es verme caer muerto,

deshauciado por los golpes de la vida

que no fueron pocos.

Sueño que estás a mi lado dormida, un angelito,

que puede quebrar su profundo sueño con un roce,

no es que este resentido,

es que las palabras y las caricias se las llevo el viento,

quedan lagrimas cristalizadas en los ojos,

queda piel reseca y sangre coagulada,

quedan las heridas que no abrieron,

los descalabros, los platos rotos.

Pero donde empieza y como termina esta farsa,

esta escena de teatro en la que los dos somos víctimas,

quizás nos gustaba pasar malos ratos,

yo te recuerdo y lo hago encendida,

como cada vela que enciendo cada noche,

pidiendole a Dios por ti y por tu vida.

 

Pakorro-31-12-2010